La igualdad, la diversidad, y la pandemia

Por Miriam Kannan, Ph.D en limnolonogía


Nuestra vida comienza mucho antes de nuestro nacimiento…antes de que existan naciones. Tenemos en nosotros el ADN de personas que hace milenios cazaban en las sabanas de África… tenemos en nuestra lengua palabras que se originaron entre los filósofos griegos o en el latín que se habló en el Imperio romano o el sánscrito de la India. Por nuestra sangre corren anticuerpos que nos protegen contra bacterias o viruses que causaron enfermedades en Mesopotamia, Manchuria o el Tahuantinsuyo, pasando de persona a persona tal como la presente pandemia.
Nuestros conocimientos que heredamos de otras culturas lejanas nos permiten construir casas, puentes, obras de arte… y preparar comidas con ingredientes como papas, pimienta, canela… ingredientes de plantas provenientes de extremos opuestos del planeta.

La pandemia que estamos viviendo nos recuerda lo conectados que estamos y lo iguales que somos… todos susceptibles al mismo virus… No hay fronteras para el virus de la pandemia, no hay fronteras para transferir ideas, conocimientos, palabras…no importa que estos se originan en un hombre blanco, una morena del África, un danzante en Polinesia o un rabino en Israel. La humanidad es una, conectada por nuestra historia, cada vida comienza antes de nuestro nacimiento y continuará mucho después de que muera el cuerpo… continuará en las contribuciones que pasamos a las futuras generaciones en nuestro ADN, en nuestros microbios y en nuestras memorias y conocimientos.

El distanciamiento social que tenemos por la pandemia, está acentuando nuestra percepción de diferencias entre personas, oímos en las noticias como la pandemia está afectando a los “negros” a los “hispanos”, a los “chinos”… Los mapas comparan la cantidad de contagiados en diferentes naciones… los Italianos… los españoles, los ecuatorianos….no tiene sentido… la humanidad está toda afectada…todos somos “humanos” e iguales… ¡¡Pero NO!! Lo que nos permite sobrevivir pandemias hoy y en el pasado son nuestras diferencias… la diversidad genética que hace a una persona más susceptible que otra, la diversidad intelectual que permite a un científico buscar la cura o vacuna contra el virus usando experiencias de luchas contra viruses y epidemias del pasado… la diversidad de personalidades que permiten a enfermeras y médicos arriesgarse a ayudar a los enfermos o a productores de alimentos a traer comidas a aquellos que no pueden salir de sus casas.

La vida de cada uno de nosotros comenzó antes de que naciéramos… es la colección de herencias genéticas e intelectuales de toda la humanidad. Aunque somos “iguales” no somos idénticos. Cada individuo es un ser único y las diferencias entre nosotros enriquecen cada vida.
Tal como celebramos en el Ecuador su increíble riqueza en bio-diversidad, celebremos la increíble riqueza de diversidad humana que tenemos. Somos una sola humanidad, acentuemos lo que nos une, celebremos nuestra historia común y celebremos también nuestras diferencias que permiten que trabajemos juntos para un futuro mejor.

Desde la cuarentena

Gabriela Steinitz en colaboración con Anita y Miriam Steinitz
5 de abril 2020

En el mes de marzo, teníamos planeada en nuestra institución: la conmemoración de la apertura de la Casa Cultural Trude Sojka y del fallecimiento de la artista Trude Sojka, la inauguración de la exposición Improntas de Nadie, de su nieta Gabriela Steinitz, con un conversatorio en el cual iba a participar el escritor Fernando Esparza, y un concierto en el Museo Nacional del Ecuador, MUNA, durante el cual se expondrían obras de Trude Sojka. Para el mes de abril, teníamos previsto: un curso sobre Arte y Holocausto, con el historiador Pablo Campaña, una charla sobre Ana Frank, con el Dr. Luis Eguiguren, y la celebración del Día del planeta Tierra. Ahora, nos hemos visto obligadas a aplazar todos estos eventos.

Sin embargo, por otro lado, queremos seguir en contacto con todos los que nos siguen por redes sociales, queremos continuar transmitiendo cultura y mensajes para la paz (objetivo del museo) a través del arte. De hecho, pensamos que esta es también una excelente oportunidad para reflexionar más y conectarnos mejor con nuestro mundo interior, al desconectarnos, en cierta medida, del mundo exterior.

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Taller de Trude Sojka, Casa Cultural Trude Sojka

Al respecto, quisiera compartirles una breve comparación que he hecho entre el estado en que nos encontramos actualmente y en el que se encontraban mis abuelos, Trude Sojka y Hans Steinitz, casi ochenta años atrás… Hago énfasis en que esta es una opinión muy personal y mi intención no es ofender a nadie, al contrario, es dar un mensaje esperanzador.

En 1941, el Tercer Reich decidió “solucionar” de una vez por todas la “cuestión judía”, es decir, resolvió exterminar a toda esa población indeseada que podía “apoderarse” del Reich, que era un “peligro latente” para la humanidad y la raza aria que debía dominar el mundo. Empezó a buscar por toda Europa a los judíos, hasta en los rincones más remotos del continente. Para ello, contó con la ayuda de las poblaciones locales, la mayoría muy antisemitas en ese entonces. La idea era enviarlos a campos de concentración y de exterminio, aprovechar al máximo a los que eran capaces de trabajar, y eliminar al resto, aunque el objetivo final era hacer desaparecer, al fin y al cabo, a toda esta “raza inferior”, vista prácticamente como una ”enfermedad contagiosa”, una “plaga mundial”…

Durante el siglo pasado, el antisemitismo se reprodujo como un virus. Trude Sojka y Hans Steinitz, ambos judíos, lo sintieron en carne propia y se vieron obligados a vivir también una especie de confinamiento.   Muchos miembros de su familia fueron forzados a concentrarse en guetos: pueblos enteros mantenidos en cuarentena del resto del mundo, sobrepoblados, insalubres, llenos de enfermedades, vigilados y manipulados hasta alcanzar extremos.

Aunque mis abuelos no estuvieron en guetos en un primer tiempo, desde el principio se sintieron amenazados. Mi abuela se mantuvo escondida durante aproximadamente seis años. Los dos fueron deportados a campos de concentración. Todo les faltaba: bienes materiales, salud, alimentos, afecto… pero lograron sobrevivir. Unos seis millones de judíos fueron asesinados, no por una pandemia, sino por sus semejantes, por el propio ser humano. Muy pocos fueron sobrevivientes.

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Trude Sojka, La Ofrenda, acrílico y cemento sobre madera. Colección particular

Hoy en día nos amenaza un virus, una verdadera plaga mundial. Es indudable que se trata de un virus realmente peligroso que está causando mucho daño. No obstante creo que podemos cambiar nuestro modo de ver las cosas y aceptar que el SARS-Cov2 básicamente está hecho de las mismas moléculas que nos conforman, en una escala quizás un millar de veces reducida y simple, y que es parte de la Ley de la naturaleza; aunque cueste pensarlo así, no deberíamos estar en guerra contra él sino pensar más bien, que este virus nos está enseñando muchas cosas: a protegernos mejor en materia de higiene y salud, la importancia de la convivencia y solidaridad entre seres humanos, de cuán importante es el contacto personal, y cuán conectados estamos entre todos. Nos está mostrando qué es verdaderamente el silencio en las calles, el vacío; lo que son el ruido y las aglomeraciones, lo que es vivir con menos contaminación, el poder y la regeneración de la naturaleza… Nos está desafiando para que demostremos que podemos hacer muchas cosas en casa, que sí existe el tiempo libre, en un mundo donde el deseo general ha sido correr contra el reloj, y que todo depende de nosotros.

Así es, todo depende de nuestra manera de tomar las cosas, de nuestra actitud. Creo, francamente, que mientras más le aceptemos, menos miedo le tengamos, mejor vamos a actuar y él nos va a afectar menos a su vez, siempre y cuando le enseñemos a mantener distancia, protegiéndonos meticulosamente. Estar en paz con él permitiría atenuar nuestras preocupaciones, bajar los niveles de estrés, ser conscientes de su presencia invisible…

Por supuesto, la situación actual que el mundo está viviendo es grave. Hay millones de contagiados y muchísimos fallecidos en el mundo entero…. Durante el Holocausto, muy poca gente prestó atención a lo que estaban haciendo los Nazis, pocos tomaron conciencia en ese entonces de ese terrible acontecimiento que movió al mundo.  En cambio ahora, en épocas de híper-conexión, estamos conectados permanentemente y podemos enterarnos de las cosas casi en tiempo real. Eso nos permite, hasta cierto punto, mantenernos unidos y ayudarnos mutuamente. Muchos están buscando soluciones frente al problema y no son indiferentes. Sin embargo, mucha de la información que nos llega tiende a exagerar las situaciones y, en fin de cuentas, provoca pánico y nerviosismo, lo que sólo empeora nuestras vidas, nos confunde, y ya no sabemos distinguir bien lo que es verdad de lo que no.

Trude Sojka, Danza (detalle), acrílico y cemento sobre madera, 1976, 41 x 125 cm. Colección particular.

Trude Sojka, Danza (detalle), acrílico y cemento sobre madera, 1976, 41 x 125 cm. Colección particular.

Me imagino a mis abuelos, recordando cómo fueron discriminados y torturados, cómo vieron morir, con sus propios ojos, a miles a su alrededor, de la manera más injusta, evocando memorias de sus familiares y amigos, tantos de ellos muertos por epidemias surgidas en los lugares donde eran confinados. Y los veo pensando con tranquilidad y esperanza que esta situación también pasará,  al igual que la que ellos vivieron.

A diferencia de los Nazis, este virus no es racista y no tiene fronteras. El apoyo mutuo tampoco las tiene, ni las emociones que podemos transmitir a los demás. Todo depende de nosotros mismos.

Esta es, sin duda, una época de cambios para la humanidad y puede parecer complicado afrontarla, a primera vista. Encontremos un equilibrio y tratemos de ver más bien siempre el lado positivo, incluso de lo que más nos puede asustar y afectar.  Como nos exhorta Victor Klemperer en su libro LTI, La lengua del IIIer Reich, enfrentemos nuestros miedos con sangre fría y sin perder nuestro autocontrol.

Podemos vivir cosas difíciles, pero si nos mantenemos serenos y reflexivos, seremos más fuertes y sobreviviremos sabiendo reaccionar mejor frente a cualquier peligro. Sin dejar de lado las debidas precauciones, sepamos agradecer y enriquecernos por lo que estamos viviendo.  Como para Trude Sojka, Hans Steinitz, y numerosos otros sobrevivientes, la esperanza es nuestra aliada para resistir y vivir estos difíciles momentos de la mejor manera.

Exposición Expresionismo, colores que danzan

Exposición de Trude Sojka: Expresionismo, colores que danzan, Casa Cultural Trude Soja enero-diciembre 2020

 

 

Creando puentes entre Ecuador y Chequia

Una de las preguntas más frecuentes y complejas de responder cuando se habla de historia es ¿cómo actúa el mundo frente a los crímenes contra la humanidad?

Por ejemplo, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, uno de los sucesos históricos que más nos ha marcado, nos solemos preguntar:

¿Sabía el mundo acerca de la “Solución Final” al “problema judío” que condujo al genocidio de 6 millones de personas?

¿Qué hicieron las otras potencias mundiales cuando el Tercer Reich la inició?

¿De qué manera un país aparentemente insignificante como el Ecuador estuvo involucrado en la guerra?

Cuando se habla de historia contemporánea, con todos los crímenes de lesa humanidad que se siguen cometiendo y olvidando ¿nos atrevemos a replantear las preguntas anteriores?

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Trude Sojka, Mujeres caminando hacia las cámaras de gas, 1958, cemento y acrílico sobre madera. Colección Casa Cultural Trude Sojka, Quito.

Estamos todos invitados

Hace unas semanas, recibimos en la Casa Cultural Trude Sojka una carta que nos hizo saltar de alegría. Se trata de una invitación a exponer las obras de la artista Trude Sojka en la República Checa (o Chequia), un pequeño país, más pequeño que el nuestro, pero con un gran índice de Desarrollo Humano. Seguramente, en el Ecuador, se lo conoce más bien por ser el creador de la cerveza Pilsner, pero pocos conocen su increíble vínculo histórico y cultural con nuestro país.

La carta estaba firmada por el director del Memorial de Terezín, una institución de memoria social, cargada de historia. Pues Terezín, un pueblo situado al noreste de Praga, la capital de Chequia, fue ocupado y transformado por los Nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, en un ghetto y campo de concentración maquillados. ¿Y por qué maquillados?

Pues a los Nazis se les ocurrió un perfecto plan usando la estratégica situación geográfica de Terezín, para desviar la atención del mundo sobre lo que estaban haciendo con la población judía. Llamaron a la Cruz Roja Internacional para que inspeccionaran las fabulosas condiciones en las que vivían los judíos. Querían mostrarles que trabajaban eficazmente para la Nación Alemana, y que además, ellos tenían derecho a vivir en familia, tenían sus propias organizaciones, podían manifestararse artísticamente, tocar música, hcaer teatro, pintura, dibujar con los niños, dar conferencias… Enfin, querían dar la impresión de que un ghetto era un pueblo judío ideal, organizado y feliz. En efecto, se mostró gente sonriente y con buen físico, a quienes no les faltaba de nada. Con esto, la Cruz Roja salía, satisfecha, a “desmentir los rumores del maltrato y las masacres”. Por supuesto, todo era una gran farza. Al día siguiente de las inspecciones, Terezín se vacíaba de su población (deportada directamente a los campos de la muerte), lista para “acoger” una nueva, sin que nadie se enterara. En una de ellas, se encontró atrapada la hermana (con su esposo e hijo pequeño) y la madre de Trude Sojka…

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Izquierda a Derecha: Walter, Edith, Hedvika (la madre) y Gertrude (Trude) Sojka. Circa 1925.

Al final de la guerra, la República Checa pudo rescatar los miles de testimonios artísticos, tanto de adultos como niños, con mensajes de ayuda y denuncia escondidos, que quedaron en Terezín. Entonces, crearon allí un centro de memoria que promueve además todo arte que tenga que ver con el Holocausto. Los checos aprecian a artistas del mundo entero, que se expresan de maneras muy distintas. Entre estas, han escogido a nuestra querida Trude Sojka.

De hecho, esta invitación que nos llegó demuestra cuánto la valoran, no sólo por el testimonio de sus terribles vivencias que nos dejó en sus obras, ni tampoco sólo por su estilo expresionista original, único en el mundo (Trude usó cemento y materiales reciclados desde los años 1950). En Terezín, les ha atraído la historia de cómo Trude llegó a adaptarse tan bien a la cultura ecuatoriana, que en sus cuadros y esculturas, es visible ese toque andino, esas facciones indígenas en los rostros, esos motivos precolombinos, en una fusión con su propia cultura judeo-europa.

En realidad, es una oportunidad única que tiene el Ecuador de salir de su confortable esquina en el centro del mundo, y dejarse ver en otros remotos territorios como el checo. Es de verdad un honor poder llevar allá las obras de Trude Sojka, y esperamos que con la colaboración de todos los ecuatorianos, que saben apreciar el arte, la historia y en general toda la cultura, se logre llevar a cabo esta exposición, por la paz en el mundo.

Ahora te invitamos a responder ¿cuál va a ser tu pincelazo para armar juntos este lienzo que se nos ha tendido frente a nosotros?

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Trude Sojka, Mujeres en círculo, 1964, cemento y acrílico sobre madera. Colección Casa Cultural Trude Sojka, Quito.

Construyendo el puente entre Quito y Terezín

Un frío día de mayo, en el año de 1945, Trude dio a luz a Gabriele, una niña de ojos sin esperanza, puesto que nació precisamente en el campo de concentración de Zittwerke-Kleinshönau (ahora, un pequeño pueblo ubicado en Polonia).

¿Cómo fue posible ser madre durante el Holocausto, cuando un mendrugo de pan era más que un tesoro? ¿Cómo era posible la vida de una mujer judía en un lugar donde ninguna era considerada como ser humano?

Gabriele acompañó a su madre hasta la liberación del campo por los Aliados, pero no mucho más allá.

Trude Sojka, Madre india, 1973, acrílico y cemento. Colección Casa Cultural Trude Sojka, Quito.

Trude hubiera podido seguirla en su trágico destino (como lo hicieron muchos otros judíos que se volvieron locos al enterarse que, después de haber sobrevivido al horror, ya no les quedaba ya familiares ni amigos en el mundo). Pero Trude tenía una enorme fortaleza interior, y decidió buscar exhaustivamente, hasta que descubrió que su hermano mayor se había refugiado en el Ecuador.

Así llegó Trude a nuestro país. Y una vez más, en lugar de vivir en constante duelo por su pasado, decidió vivir en el presente, fundar una familia, crear cuadros, renovarse, perdonar, reflexionar, descubrir, abrirse a la sociedad.

Esa es la lección que nos enseña la artista y al mismo tiempo, el tema de la exposición para Terezín.

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Trude Sojka, Danzante : el señor de la lluvia, 1964, acrílico, cemento, botones de madre perla y metal. Colección Casa Cultural Trude Sojka, Quito.

Queremos llevar 20 cuadros y 5 esculturas, desde Quito, lo cual no es nada fácil ni barato. La empresa Global Transport ha estimado que el traslado y los seguros costarían unos $20 000 dólares.

La fecha de la exposición es del 26 de marzo al 9 de junio de 2019. No nos queda mucho tiempo para prepararla.

Por eso, en la Casa Cultural Trude Sojka, nos estamos moviendo mucho y necesitamos voluntarios. Queremos formar varios equipos.

¿En qué puedes ayudarnos?

  • Recaudando donaciones a tu alrededor. No necesitan ser sumas muy grandes. Puedes pedir, por ejemplo, $5 a diez amigos y familiares, y así vamos poco a poco avanzando. Hemos abierto una campaña de crowdfunding: https://igg.me/at/trudesojkaterezin/x
  • Escribiendo cartas, llamando, transladándote para pedir apoyo y fondos a posibles auspiciantes gubernamentales o privados en el Ecuador o en el extranjero.
  • Haciendo circular la noticia por todas partes, repartiendo afiches, publicando la información en las redes sociales.
  • Produciendo y diseñando afiches y videos.
  • Escribiendo el guión y el contenido de la exposición.
  • Organizando y digitalizando documentos y archivos.
  • Contribuyendo con ventas de libros, postales…
  • En la Casa Cultural se organizan varias actividades, cuyos ingresos irán directamente para esta gran exposición. Chequea en Facebook y escríbenos para enterarte de cuáles son y cómo podrías colaborar o participar en cada una de ellas.

¡Necesitamos una lluvia de ideas!

Si se te ocurren otras cosas que podrías hacer en tu especialidad, todo es válido.

Tenemos ya algunos voluntarios que darán charlas, lecturas, tocarán instrumentos, bailarán, harán una feria de artesanías, cocinarán, etc.

Por tus servicios, recibirás un certificado internacionalmente avalado, además de que tu nombre aparecerá en la exposición de Terezín.

¡Recuerda que este gran proyecto es de alto impacto!

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Trude Sojka, Puente, 1973, cemento y acrílico sobre madera. Colección Casa Cultural Trude Sojka, Quito.

 

Encuentro con los colores del Ecuador

Las obras de Trude Sojka transmiten matices multicolores porque precisamente es la expresión de un encuentro de historias anidadas en dos diferentes continentes. El arte en su medio abstracto ingresa a un espacio de consciencia, se da rienda a un reconocimiento del lugar desde hechos históricos, desde experiencias de reconciliación con la vida misma. Como la vida, el arte y la cultura están en un entretejimiento constante. Así, como un árbol lleva sus etapas de semilla a nacimiento, a fortalecimiento, frondosidad, maduración de frutos, llega a secarse pero no desaparece, vuelve a la tierra.

Las reflexiones y el sentir de las distintas circunstancias de vida, llevan la obra y trayectoria de Trude Sojka desde los campos de concentración hasta los jardines naturales de Ecuador. Ya en el país se encuentra con un paisaje rico en colores de plantas, de animales junto con un ir y venir de una diversidad de personas. Es así que, con una profunda valoración Trude Sojka crea obras que fusionan el Arte Expresionista y el Arte Precolombino, ese encuentro de culturas, creando un lazo que resulta inclusivo.

Entre las obras se encuentran “los pájaros”, colibríes que al posarse en los árboles transmiten a quien tiene la dicha de verlos, su vivacidad, sus colores moviéndose en el aire con libertad.

Pàjaros mágicos, 1973. Acrílico y cemento sobre madera..JPG

Luego, en su obra “el chamán”, se puede ingresar a la profundidad de la pintura por sus colores de abrigo azul, verde, rojo,  hacia un espacio rico espiritualmente, y de la mano con el expresionismo que involucra al observador en ese espacio de armonía con los misterios y sabiduría que se puede aprender de la naturaleza.

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En las distintas pinturas precolombinas predomina la fortaleza y el color de la tierra, y cada línea trazada trasmite además esa geometría y a la vez esas figuras en movimiento que se aprecia en la obra “Carnaval indígena”.

Carnaval indígena, 1948. Acrílico y cemento sobre madera. Medidas 108 x 51.5 cm.JPG

 

Con el danzante precolombino, una escultura a base de materiales de reciclaje, justamente se da un rostro vivo a lo que se pensaba ya obsoleto. Es una representación que tiene esas texturas gruesas-delgadas, claro-oscuras, transmitiendo esa reconstrucción y reconocimiento del pasado pero ya con elementos que son parte de un presente. Con las esculturas de reciclaje en sí mismas se esparce frescura a los cuerpos y espacios del ayer.

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La neblina de los días difíciles se despeja, se aleja llevada por un viento poblado de reflexiones. Y se instaura así espacios de acogimiento en el corazón, este proceso se desenvuelve en las obras de Trude Sojka junto con una experiencia resiliente; más allá del entorno personal, en este arte se puede observar, sentir y escuchar las historias de vida de personas que también estuvieron inmersas en un sendero que despertó su carácter de lucha ante lo adverso.

Lucía Yarina Cabascango Lema

6 de junio de 2018

 

 

Thanatos

Thanatos, a sculpture for Yad Vashem

On January 2017, Yad Vashem received from the Trude Sojka Cultural House a very valuable donation: the symbolic sculpture Thanatos, by Trude Sojka.

“Thanatos (Personification of Death), 1960, Portland cement and recycled materials, which you so generously donated to our collection, has safely reached our institution thanks to the valuable assistance of former Israeli Ambassador to Ecuador, Mr. Eliyahu Yerushalmi and his spouse Shuli. The artwork has been registered as number 17238.

On behalf of Yad Vashem, I would like to thank you again for this important contribution which enriches our collection.”

Wrote Eliad Moreh Rosenberg, Curator and Art Department Director, to Anita Steinitz, Director of The Trude Sojka Cultural House.

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Sculpture Thanatos (personification of death)

1960

Portland cement and recycled materials (scrap metal, a roof tile…)

35,5cm x 25,5 cm x 1,35 cm

4,5 kg

© Casa Cultural Trude Sojka

Represented by a woman dressed in a long coat, with a scythe, Death hides behind a wall: a broken tile. This piece of roof is no protection. It has rather become a separation, a breach from life. Nevertheless, it also seems as a shield for the pleasing face of the woman. She protects people from suffering, she helps them get away. For Trude Sojka, death was a beneficial entity.

However, after all, this is just a copper colored sculpture, created with recycled materials, dead objects that Trude Sojka was able to save from another death.

Dr. Mengele whitnesses

Es importante mantener la memoria de los sobrevivientes, que son ahora cada vez menos, He aquí unos cuantos ejemplos ligados al caso del Dr. Mengele.

El médico Nazi Joseph Mengele estudiaba la “raza” judía. Para eso, se instaló en el campo de cocnentración de Auschwitz, lugar ideal para capturar “especímenes” y experimentar en ellos. Lo más impactante es que “gracias” a él no sólo murieron cruelmente, pero igualmente sobrevivieron gran número de víctimas de la Shoah. En el siguiente artículo de la BBC se relatan algunos testimonios de niños durante la guerra, que aún recuerdan sus experiencias.

Jona Laks, por ejemplo, nunca olvidará los ojos de todos los colores que colgaban de los muros del cabinete del Dr. Mengele. Ella iba a las cámaras de gas, pero se salvó gracias a su hermana gemela que la mencionó. Los gemelos y mellizos eran uno de los sujetos predilectos de este nazi, así como enanos y gigantes.

Vera Kriegel venía de Checoslovakia. El Dr. Mendele estaba fascinado por su madre, cuyos rasgos correspondían exactamente a los arios, mientras que ella era “morena”.

El Dr. Mengele nunca fue condenado en los procesos de Nuremberg, a pesar de ser uno de los más buscados. Encontró un escondite ideal en Argentina y falsificó su identidad. Disfrutando de unas vacaciones en un resort en Brazil, éste murió ahogado – seguramente el agua de la piscina lo reconoció- en 1979.

http://www.bbc.com/news/magazine-30933718?ns_mchannel=email&ns_source=inxmail_newsletter&ns_campaign=bbcnewsmagazine_news__&ns_linkname=na&ns_fee=0

Más Allá de lo Evidente – Fotografías de Gabriela Steinitz

Más Allá de lo Evidente – Fotografías de Gabriela Steinitz

Esta exposición es una invitación a reflexionar y comparar, a través de la fotografía, una situación con otra, con nuestra realidad.
La muestra nos plantea dos preguntas importantes: ¿Qué historia esconden los monumentos banales, al ejemplo de la ciudad de Brno en República Checa? Y ¿Qué puede cada uno de nosotros componer, recrear sobre las ruinas que nos rodean, al ejemplo de Israel?
Les invitamos a observar las fotografías de Gabriela Steinitz para responder a estas preguntas.

 

Presentación Powe Point: brno-judio

 

Les esperamos en su inauguración el 24 de noviembre de 2016, a las 18h.

Durante el evento:

  • Se presentará además una presentación de fotos digitales tomadas por Gabriela Steinitz durante su viaje a Europa del Este. (verano 2016) en la búsqueda de sus orígenes olvidados.
  • Se proyectará el cortometraje del español David Wagensberg, Beatle Jew, quien encuentra a un ancestro importante en la República Checa.
  • Se servirán bocaditos de especialidad checa.

 

Todas las fotografías están a la venta.